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S. Pedro de Soto de los Infantes y San Martín de Leiguarda
Curiosa es la cierta polémica que suscita el nombre de la aldea; Miera-Millara es la rotulación del indicador que se encuentra a su entrada, sin embargo los vecinos que encontramos, pocos la verdad (el dia que estuvimos solo había tres, y hablamos con dos de ellos), rechazan el Millara (precisamente la nominación oficial mas frecuente, de siempre) reemplazándola por el local Millera (admitiendo Miera como oficial). En un inventario de propiedades de 1800 aparece... relación los bienes del marqués de Valdecarzana en Millares, Soto de los Infantes, Salas, con expresión de los llevadores y lo que pagan.
MILLARA, Aldea de Esp., provincia de Asturias, obispado de Oviedo, jurisd. de Soto de los Infantes (S. de Miñano)
Accedemos a Miera desde territorio Belmontino, ya que, como decíamos se encuentra rodeada por este y sus únicos accesos (rodados) pasan por él. Enclavada en un precioso paisaje, la aldea tiene por vecinos algunos clásicos de la geografía trashumante: El Pontigu, Villaverde, Santa Marina... a lo lejos atisbamos la parroquia de Idarga, Buspol (Salas) y el escuetu caserío de Calabazos (Tinéu), toda esta zona es muy visitada a causa de los numerosos vestigios de la actividad minera romana (ruina montium), hay también túmulos y una estela funeraria (Villaverde).
Desde luego la visita no parece incluir a (la discreta) Miera, quizá el pariente pobre de esta ruta y (supongo) un tanto (bastante) desconocido e ignorado por la cartelería que jalona esta Ruta Arqueológica (aunque pertenezca a otro concejo).
Cuasi en el centro, topamos con lo que sería iglesia de la parroquia; una capilla, arreglada no ha mucho. Parroquia de Santa María, si, pero aquí se celebra Santa Marina, el 18 de Julio (diz uno de los vecinos, mientras me guiña el ojo)... ya la fiesta no ye lo que era, esti añu celebrose... una comidina entre los vecinos... ya veremos el que vien. La capilla tien un retablo de piedra, hechu por un vecino y los actos religiosos se reducen a funerales y derivados.
Rincón de Miera, gran panera, edificio con cuadres y tenaes, cuadra-caramanchón-panera y detalle de casa
Paseamos por entre el caseríu de Miera; encontramos un cierto abandono, nada nuevo, dentro de la tónica general que despuebla muchos de los núcleos rurales del Principado.
Sin embargo podemos contemplar algunos edificios interesantes. Las casas, en general, son de buenas dimensiones; el patín esta presente en varias como acceso (asi como alguna forna), puertas y ventanas lucen buen sillar; entre todas destaca la llamada Ca Peña.
En nuestro recorrido vemos algún elemento perteneciente ya a la memoria etnográfica. Hórreos y sobre todo paneras también son de buen tamaño, en algunos casos la vivienda está unida a ellos por un pasaje; hay construcciones auxiliares (cuadra-tenada) que llaman la atención por su buena arquitectura. En la riega El Pontigón queda en pie el molín de Ca Tadeo. Tuvo Miera dos chigres (pero no contemporáneos) El Tabernero y Casa Ismael.
Todo esto nos hace pensar en una población estable, no trashumante. Como nos dicen los nuesos informantes... vaqueiros los de arriba, El Pontigu o Villaverde; aquí (señalando los alrededores) era todo escanda, maíz, patates... dábase de todo. Esta abundancia de cosecha nos lleva a otro de los planteamientos que hace G. Arias sobre su toponímia... algunos Miera o Mieres (no) admitan tal explicación. El mijo es un cereal que debió de estar ampliamente extendido en Asturias hasta que la introducción del maíz en el siglo XVII señala el inicio del declive de su cultivo, por más que todavía perdurara hasta años recientes. Toponímicamente encontramos lugares que gracias a lo que parece ser un sufijo abundativo, pueden deber su nombre a antiguas plantaciones de este cereal.
En fin, esta exigua parroquia salense de Miera, bien merece un desvío y una pequeña visita por parte de los andariegos en esta zona (Belmontina mayoritariamente) a la que se arrima (discretamente) nuestra (Salense) protagonista.
Sin embargo podemos contemplar algunos edificios interesantes. Las casas, en general, son de buenas dimensiones; el patín esta presente en varias como acceso (asi como alguna forna), puertas y ventanas lucen buen sillar; entre todas destaca la llamada Ca Peña.
En nuestro recorrido vemos algún elemento perteneciente ya a la memoria etnográfica. Hórreos y sobre todo paneras también son de buen tamaño, en algunos casos la vivienda está unida a ellos por un pasaje; hay construcciones auxiliares (cuadra-tenada) que llaman la atención por su buena arquitectura. En la riega El Pontigón queda en pie el molín de Ca Tadeo. Tuvo Miera dos chigres (pero no contemporáneos) El Tabernero y Casa Ismael.
Todo esto nos hace pensar en una población estable, no trashumante. Como nos dicen los nuesos informantes... vaqueiros los de arriba, El Pontigu o Villaverde; aquí (señalando los alrededores) era todo escanda, maíz, patates... dábase de todo. Esta abundancia de cosecha nos lleva a otro de los planteamientos que hace G. Arias sobre su toponímia... algunos Miera o Mieres (no) admitan tal explicación. El mijo es un cereal que debió de estar ampliamente extendido en Asturias hasta que la introducción del maíz en el siglo XVII señala el inicio del declive de su cultivo, por más que todavía perdurara hasta años recientes. Toponímicamente encontramos lugares que gracias a lo que parece ser un sufijo abundativo, pueden deber su nombre a antiguas plantaciones de este cereal.
En fin, esta exigua parroquia salense de Miera, bien merece un desvío y una pequeña visita por parte de los andariegos en esta zona (Belmontina mayoritariamente) a la que se arrima (discretamente) nuestra (Salense) protagonista.
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Como decíamos al principio, empezamos ruta en el territorio de Miranda, desde Selviella su antigua capital. La carretera asciende hacia Bello, un lugar que hace honor a su nombre (no su vía de acceso, innombrable), después Pandu y ya el cruce hacia Miera. Desde allí, dirección Begega, se suceden Antoñana, Villaverde, El Pontigu o Santa Marina, las ya citadas huellas del pasado y, finalizando antes de bajar hacia Boinás, contemplamos la actualizada "ruina montium" de la mina que se llevó por delante la aldea de El Valle.
Nos continuamos dirección Tuña, abandonando Miranda y abrazando Tineo, ...Combarcio, Tueres y la parroquia de San Pedro de Merillés; los paisajes sobre el embalse de Calabazos, muy bajo de nivel, nos permite ver los esqueletos del antiguo caserío de Bebares... y al final, el puente Carral, la casa de Cabo del Río; estamos en la patria del General Riego, no hace falta mas como colofón. Hasta siempre.
Nos continuamos dirección Tuña, abandonando Miranda y abrazando Tineo, ...Combarcio, Tueres y la parroquia de San Pedro de Merillés; los paisajes sobre el embalse de Calabazos, muy bajo de nivel, nos permite ver los esqueletos del antiguo caserío de Bebares... y al final, el puente Carral, la casa de Cabo del Río; estamos en la patria del General Riego, no hace falta mas como colofón. Hasta siempre.





