CUDILLERO, San Martín de Luiña, brañes y vaqueiros.


De el concejo de Cudillero es mas conocida su zona litoral, gracias a los lugares emblemáticos de Oviñana, Ballota, playa del Silencio, Concha Artedo, San Pedro de Bocamar... y empezando por su capital; paradigma de pueblo de pescadores (en esencia) y ahora de turismo masivo tanto foráneo como local, caso que también podemos aplicar a su sosías del este, Lastres.
Es esta Villa Pixueta uno de los lugares tópicos en el catálogo turistico de Asturies; quien no visitó este lugar o el mencionado Lastres, Covadonga, Los Lagos, Luarca, Llanes...volviendo a Cudillero su fachada marítima se complementa hacia el sur con una zona montañosa, modesta en altura (como mucho 800 mts); sierras del Pumar (frontera con Salas) y la de Los Baos (frontera con Valdés) y es esta zona a la que nos vamos a referir, a su paisaje y la relación con un grupo humano, ahora ya meramente testimonial, Los Vaqueiros de Alzada, cuya población fue numerosa en Cudillero considerándose etnográficamente incluido en la Comarca Vaqueira.
San Martín de Luiña agrupa bajo su parroquia el mayor número de brañas; Bordinga, Brañaseca, Busfrío, Gallinero, Llendepín...alguna mas en Novellana y Ballota. Desde aproximadamente el San Miguel de mayo al de septiembre arrancaban hacia estas brañas o pastos de montaña los vaqueiros hasta que el mal tiempo los retornaba a las mas templadas tierras de la marina.
Grupo humano discriminado en su dia, "raza maldita" se llegó a decir de ellos, fueron separados en iglesias y cementerios de los demás aldeanos; "xaldos", los de los valles interiores y "marnuetos" los habitantes de la marina. Históricamente se culpa a estos dos últimos grupos citados de la marginación de los primeros, pero la iglesia contribuyó activamente a ello permitiendo los acotamientos en los templos ya que no veía con buenos ojos (esto no cambia) las costumbres, supersticiones y ritos de los vaqueiros.
La hostilidad de los aldeanos y su sentimiento de superioridad hacia los vaqueiros queda reflejado en todo tipo de hechos, como negarles bebida en las tabernas en vasos de cristal, reservados sólo para los aldeanos, en las romerías tenían que hacer aparte sus bailes y canciones; los dichos sobre ellos, como estos ripios, llegaban a ser de lo mas ofensivo:

Los vaqueiros van pal puertu
chevan la chabazá en cuerpu
ya las tripas nun caldeiru;
¡arriba puercu vaqueiru!
Allá van las cochinas
de la montera;
más quisiera ser vaca
que no vaquera

Antigua imagen de la iglesia de San Martín de Luiña.

La iglesia de San Martín (de Tours) de Luiña, situada en el lugar de Escalada, está construida ocupando el espacio de otro templo anterior y es obra del siglo XVIII. Es un edificio de gran porte, con pórticos laterales abiertos en arcos de medio punto y torre de sección cuadrada con volúmenes decrecientes, el último reestructurado en 1964. En su portada principal se lee la fecha de 1726, también a izquierda y derecha se abren otras dos, todas con decoración variada. Consta de tres naves en el interior y sus retablos, de mérito, son obra de Gabriel Antonio Fernández Suárez, Tonín, realizados a fines del XVIII. El central dedicado al patrón San Martín de Tours; derecha, Virgen de la Soledad e izquierda Virgen del Rosario. Orfebrería variada; incensario, custodia y copón barrrocos y cáliz rococó. Naturalmente destacan, grabadas en losas de piedra, las inscripciones que delimitaban los lugares que debian ocupar los vaqueiros y que costituyen una prueba de la discriminación que la iglesia fomentó durante siglos.


San Martín de Luiña, delimitación de los vaqueiros en el suelo de la iglesia.

Escalada

Enseguida, cogiendo la carretera que lleva a Brieves (Valdés), un desvío a la izquierda nos conduce a las brañas de Gallinero, La Puerca, Folguerúa...nosotros seguimos y unos 500 mts mas adelante cogemos la desviación que nos lleva a Cipiello, Brañaseca, Busfrío y Llendepeña. Una carretera aceptable nos hace subir rapidamente hasta el primero de estos lugares.

Subiendo hacia Cipiello

Seguimos subiendo y subiendo por esta Sierra de los Vientos acercándonos a Brañaseca sin perder ya de vista los generadores eólicos que se desparraman por todas estas cumbres poniendo un contrapunto que nos hace pensar: ... que dirian los primitivos moradores vaqueiros, viviendo de una manera tan primaria, al ver tamaña modernidad?. Los de ahora recorren estos lugares con sus todoterreno japoneses (o coreanos) dando zapatu, tienen prisa, el tiempu no yos llega ...algo que a los antiguos sobraba.

Brañaseca, al fondo Escalada.

Paisaje en Brañaseca, vista hacia la sierra El Pumar.

Después de pasar Brañaseca la carretera se bifurca en dirección Llendepeña o hacia Los Baos (ya entrando al concejo Valdés) y bajando hacia Gallinero de Salas, perdiendo de vista los omnipresentes generadores. Damos ahora vista a brañas y valles interiores, mas verdes, en contraste con los que ofrecen su cara al mar, cuyos pastos aparecen en este mes de abril castigados y con poca herba; una muyer que trajinaba pere-yi en una huerta ya nos lo dijo...esti inviernu fue muy duru, rapaz!.
La vista desde la cumbre es fantástica, desde la Concha Artedo hasta Oviñana, la marina del concejo nos ofrece su fotogenia, lástima que la borrina que se extiende por franja costera nos impida captar las imágenes que desearíamos (lo cual nos obliga, con mucho gusto, a volver), pero como digo siempre una semeya, por mucha calidad que tenga, nunca dará fe ni será sustituta de lo que nosotros podemos ver y sobre todo sentir ante estos inarbarcables, para la cámara digo, paisajes.


La costa desde la Sierra de los Vientos.

Los Baos
Contemplando las abandonadas construcciones que la naturaleza vuelve a abrazar y lentamente (re)asimila o mejor dicho, y utilizando una moderna palabra, "biodegrada", recuperándolas para si misma; mientras nosotros admiramos este paisaje que los vaqueiros también disfrutaron en su dia (sin admiración ninguna, para ellos, pura necesidad), podemos dar por buenas estas líneas:
Los vaqueiros de alzada de Asturias constituyen un grupo humano asturiano de profundas raíces y costumbres ancestrales cuyos orígenes aun son motivo de estudios. Los vaqueiros de alzada han sido y son los verdaderos guardianes del paraíso natural que es hoy Asturias. Su actividad ganadera y los amplios pastos por los que han transitado durante siglos en la trashumancia contribuyen a conservar intacta una naturaleza que hoy es el mayor patrimonio de Asturias.

Efectivamente los vaqueiros siguen siendo motivo de estudio y publicaciones. Jovellanos ya escribió sobre ellos: Ello es que hay hartos puntos en que su modo de vivir y sus usos no se conforman con los del restante pueblo de Asturias; pero las señales que los distinguen no bastan para atribuirles remoto ni diferente origen. Veamos, pues, de dónde dimanan, y porqué, teniendo una misma derivación, tienen tan diferentes costumbres. (Carta novena a Don Antonio Ponz).

Los vaqueiros vanse, vanse,
las vaqueiras tchoran, tchoran,
!ay¡ probe de mi cuitada,
con quien voy a durmir agora:
!eeei¡

En cualquier librería o biblioteca pública de Asturies podemos encontrar bibliografía referida a este grupo humano que cuenta con su propio museo en Naraval, Tineo. También anualmente celebra su fiesta, declarada de interés en Aristébano, Valdés, no exenta de alguna polémica debido a cierta falta de autenticidad. Si nos ceñimos a Internet, son numerosas las entradas donde podemos ver articulos y páginas dedicadas a ellos, valgan estas como ejemplo:

http://www.celtiberia.net/articulo.asp?id=744
http://www.galeon.com/vaqalztin/aficiones1004637.html
http://www.revistaiberica.com/con_nombre_propio/vaqueiros.htm

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